Pintura de los sentidos

Notas sobre pintura

(Publicado en Ruido Nº15, fanzine independiente de La Palma)

Per Kirkeby. “Sombra y ornamento IV”. 1982. 130 x 100 cms.Per Kirkeby. “Sombra y ornamento IV”. 1982. 130 x 100 cms.Oscar Kokochska. “Londres. Panorámica del Támesis”. 1926Oscar Kokochska. “Londres. Panorámica del Támesis”. 1926Per Kirkeby. “Pequeño terremoto”. 1983. 200 x 300 cmsPer Kirkeby. “Pequeño terremoto”. 1983. 200 x 300 cmsMarkus Lupertz. “Autorrerato”. 1983Markus Lupertz. “Autorrerato”. 1983Georg Baselitz. “Munch delante del espejo” 1982 Georg Baselitz. “Munch delante del espejo” 1982 Ruido Nº15Ruido Nº15Hay una clase de pinturas que se construyen sin que aparentemente lo parezcan. Se trata de un juego con la sustancia pictórica en su ciclo evolutivo que produce imágenes  debido a una cuestión interna de la pintura. Penetrar en la creación y contemplación de estas pinturas implica una visión mas abstracta, mas amplia y mas dispersa de la cosas; no me estoy refiriendo exclusivamente a pinturas abstractas, pero si a aquellas en las que se percibe una realidad en continuo movimiento y transformación, y esto implica un cierto grado de abstracción que las convierte en pinturas cargadas de magia, de misterio.

Hay pintores que han olvidado los prejuicios estilísticos y se han dejado llevar por el torrente de la creación sin pararse demasiado a pensar que están haciendo, sin embargo a la hora de crear, ese aparente despego, esa confusión deliberada, es el desarrollo de una sensibilidad guiada por principios ordenadores de formas, gestos primitivos y esenciales que son en definitiva, las ansias figurativas del hombre primitivo.

¿Que es en realidad una pintura? Una pintura no es otra cosa que colores y formas dispuestas con un orden concreto en un espacio bidimensional. De este modo una pintura funciona (produce cierta atracción-seducción ante un espectador), cuando se ha sabido sacarle partido a este principio y no necesariamente cuando es realista o se parece bastante a algo. Las buenas pinturas simplemente lo son por conocimiento del medio que las crea.

Lo que define y diferencia a la pintura de otros lenguajes artísticos es básicamente el medio, la pintura misma, el color, pero también la materia en la que el color está contenido y el como está puesta esa materia. De este modo existen pintores que han optado por dar mas importancia a la parte formal que a la conceptual,  eligiendo primero el “como” y después el “que”, por eso muchas veces no existe tema alguno o utilizan temas banales como figuras, paisajes u objetos como excusa para pintar, dotándolos de otra realidad a causa del modo en que están creados, por el modo en que se a utilizado la pintura y a través de recursos formales como la irregularidad y la confusión, la espontaneidad y el movimiento, como es el caso de la pintura de las que hablo, esa que he llamado “pintura de los sentidos”.

Crear desde la espontaneidad implica una aproximación no cerebral al trabajo. Los pintores que la practican están casi más interesados en el proceso de crear en sí, ese ritual que ello implica, que en el resultado final. Si nos paramos a contemplar una pintura, insisto, contemplar (la apreciación de una obra de arte requiere de la contemplación y no solo de la observación o análisis) de Tapies, de Schumacher, Emilio Vedova, Per Kirkeby o de otros pintores digamos, con menos tendencia a la abstracción pura, pero con el mismo perfil primitivo y expresionista, como Barceló, Dubufffet, Basquiat, Baselitz o Markus Lupertz, entre otros (todos ellos destacados pintores que alcanzaron la fama internacional en los 70 y 80), os daréis cuenta de que lo que las hace diferentes es la plasticidad misma, el modo de crear, la espontaneidad y a veces el desparpajo con el que están creadas; sin embargo como he citado, detrás de esa manera existe sin duda, una actitud deliberada. Todos esos trazos, superposiciones, correcciones y chorretones son gestos calculados, producto de una actitud determinada ante al hecho creativo.

Hay algo común en estas pinturas y es que llegan a ser algo así como infantiles, y a la vez primarias en su sencillez y primitivas en su expresión. Esto empezó a ser mas evidente con expresionistas históricos, como Enzor , Kokochska, Kandinsky, Kirchner o Nolde (muchos de ellos pintores pertenecientes a los grupos “El Puente” o “El jinete azul”). Nolde por ejemplo, afirmaba que cuando una obra carece del candor y la inocencia infantil es huérfana de la más hermosa plenitud de expresión. Valoraba la expresión directa con el material en las manos, entre los dedos, como la que surgía de los pueblos primitivos. Pensar con la mano y dejar a un lado la cabeza, porque la fría razón puede ser inhibidora de lo artístico. Esto convierte a los pintores en soñadores, pudiendo así acceder a otros mundos, a otras realidades, a esferas más allá de la realidad empírica, realidades no conocidas, inexperimentadas.

Una pintura puede realizarse haciendo una descripción fiel de un modelo, en este caso, la realidad seria un modelo; sin embargo el modelo podría constituir solo un germen. En el modelo las cosas aparecen más claras, mas definidas, “más hechas”, mientras que como germen sería mas preciso su desarrollo, su invención formal. En el primer caso se puede crear una armonía paralela al modelo en que se inspira (sea la naturaleza o cualquier otro motivo), mientras que en el segundo, la pintura crea en cada ocasión una armonía distinta, haciendo destacar la cualidad poética.

Sin embargo, se sabe que en el arte el gusto es independiente de la calidad de la obra. Una obra puede gustarte o no, pero esto independiente de que sea buena o mala. Yo, por mi parte me inclino por la “pintura de los sentidos”